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viernes, 1 de junio de 2012

Crónica MAS (35). 28/05/2012


Estamos de exámenes. No digo nada que ninguno de los que probablemente leáis esta crónica no sepáis o estéis sufriendo. (Si es tú caso, ánimo… El verano está al final de este tobogán.) El caso es que (ya lo he dicho más veces) estas cosas no dejan de notarse en Micro Abierto Salamanca (MAS). Lo sabéis tanto los que venís (para daros una pausa y un respiro en vuestras obligaciones y retomarlas con más ganas al día siguiente) como quien no viene (porque se queda con ganas de venir, precisamente porque su hemisferio más angelical le dice: “Haz el favor, que mañana tienes que madrugar, majo”). 

La cuestión es que el pasado lunes fuimos pocos los que nos acercamos a El Savor para celebrar la edición 35 de MAS. No vamos a decir que echáramos a menos a nadie —en cada edición están los que tienen que estar—, pero, seguramente, de haber sido más —especialmente entre el público—, las actuaciones, todas, hubiesen sido más jugosas y también la jam session final hubiese sido algo más… o algo menos… Hubiese sido, en definitiva, una jam… 

Para el que sea nuevo en estos lares: nos hemos propuesto que entre todos, público y participantes, cada actuación en MAS tenga como propósito ser espectáculo: nada de intros larguísimas que aportan poco o nada a la intervención, nada de ensayar en el escenario (la participación viene ensayada o es impro, pero sin segundos intentos… como en la vida misma…)… y todo esto para que nadie se quede sin actuar en un formato que tiene (debe tener) una duración determinada. Objetivo: disfrutar al máximo de la noche salmantina de los lunes. Y, después de MAS, si nuestro ánimo se ha crecido y nos quedamos con ganas de más, disfrutar de, quizá, una jam session con los músicos presentes, en comunión…

Hechas las aclaraciones oportunas (tal vez no fuesen oportunas, pero me ha dado a mí por explayarme; discúlpeseme la licencia), pasemos a dar cuenta de lo que aconteció en MAS (35) y que, menos de los que nos gustaría, disfrutamos el último lunes que nos ha dejado mayo.

Después de que la semana anterior la euforia de Suecia desbancara a la ñoñería española en Eurovisión 2012, la noche no podía empezar de otro modo: Jorge Silla, fiel seguidor de esta gala, finalizó (creo) su homenaje a la misma interpretando dos temas que compitieron: el de Estonia y el de Hungría. Personalmente, quiero destacar dos cosas de la actuación de Jorge en esta edición de MAS: lo más admirable, sin lugar a dudas, es que se atreviese a cantar en estonio (idioma al que, mucho me temo, era la primera vez que daba permiso para usar sus cuerdas vocales), y, en segundo lugar —aunque no menos importante (léase la cursiva del primer párrafo)— esta vez hizo una introducción más comedida (es decir, más corta) que en otras ocasiones, con lo que todos, creo yo, ganamos (al menos en tiempo).

A Jorge siguió un artista (completo donde los haya: conocíamos su prosa y sus versos, pero esta semana también le hemos descubierto su parte más pictórica) al que no hace falta contarle nada acerca de ritmo y tiempo. Luis Somoza siempre va al grano y siempre nos deja con sus versos aún por comprender del todo. Pero esto no le quita a su acción ni un poco de su efecto. Como ya hiciera otra vez (por motivos obvios), empezó dando las buenas noches a nuestro “pequeño micro abierto”. Después disfrutamos de las dos versiones de un mismo poema. Una de ellas ya la había leído en MAS y, no es casualidad, yo volví a apuntar el mismo verso (anoté otro más del que no estoy segura que también copiara la anterior vez, pero algo me dice que sí, que me reitero en los versos que atraparon mi atención): “La maldita belleza nos está matando” y “¿En qué piensas cuando no piensas en lo que estás pensando?”.

José Luis Romero Melián (integrante del grupo 7 Días) vino en calidad de solista con la sana intención de dedicar su intervención a las “primeras veces”. Así, cantó el primer tema que interpretó en MAS (en la era Esperpento), “Si el sol se apaga”, a la que siguió “Carta de nadie”, el primero que cantó en público. Una de las cosas que permite MAS es asistir a la evolución de los artistas habituales desde primera fila. Es asombroso comprobar cómo, en menos de un año, los nervios de la primera vez de José Luis siguen presentes pero sólo los nota él y, lejos de ser una cortapisa, cargan de mayor emoción sus interpretaciones. Enhorabuena, José Luis. (Por cierto, comentó que hay vídeo de su primer actuación en MAS. Os reto a localizarlo si queréis comprobar esa evolución.)

Éramos tan poquitos que el tiempo en esta edición no iba a ser un problema, así que yo misma, Mazotas (así me llaman algunos) o Mazi (así me llaman otros), me animé a leer un texto a propósito del Día Mundial Sin Tabaco que se ha celebrado esta semana. Soy fumadora activa (muy activa), cualquiera que me conozca lo sabe bien… Hace años me propuse dejarlo. Lo único que conseguí, como explico en el texto que leí (“Quiero un cigarro, quiero un cigarro, quiero un cigarro, quiero un cig”), fue engordar unos quilos.

(Antes de hablaros de la actuación de Richard, voy a encenderme un cigarro.) … Bien… (Calada) Supuestamente, Richard viene a MAS a cantar y, sí, se extiende mucho en sus introducciones. El tema es que Richard hace de todo espectáculo, de humor. (Calada) Llegará la edición en la que tenga que bajarlo del escenario cuando se encuentre por la mitad de la introducción a la canción que quiere cantar… y no pasará nada, porque habremos disfrutado de lo mejor de este hombre. No obstante, a veces se alarga en demasía: a su “monólogo” habitual, sumó un texto en prosa, un poema y una canción, “Again”, de Archive. (El cigarro se ha consumido, vaya…) Repito, en esta edición el tiempo no era un problema… pero siempre es mejor concretar las intervenciones. No os preocupéis porque algo se nos quede en el tintero: habrá más ediciones de MAS en las que podréis mostrarlo, cantarlo, leerlo, interpretarlo o improvisarlo.

Y llegamos casi al final… Sí, fueron pocos los participantes (ya lo había adelantado, ¿no?). Álvaro Gracia fue el penúltimo. En esta ocasión, su actuación estuvo marcada por el séptimo arte: si para empezar eligió las palabras de Oliverio Girondo de la primera secuencia de El lado oscuro del corazón (al escucharlas me entraron una ganas tremendas de volver a ver la película… Por ahora, me conformo con volver a ver esa escena, que comparto con vosotros), continuó con su poema “De lo espiritual”, inspirado en una frase de El club de la lucha. No es casualidad que Álvaro actúe casi siempre de los últimos: a diferencia de otros, no es que lo prefiera, es que lo necesita… porque (aunque suele traerse algo preparado), se inspira en lo que ve en MAS para dedicarnos las rimas improvisadas con las que habitualmente cierra sus intervenciones. Y, una vez más, fue así como puso punto final a su paso por el escenario.



Virginia Montaño no sólo fue la encargada de cerrar esta edición, sino  también de dar pie a la mini-jam session que siguió a MAS (35)… pero esto sólo fue después de que degustáramos una de sus últimas composiciones, “Ciento cuarenta y siete segundos” (eso es exactamente lo que dura, según palabras de su autora), “El lugar donde va a morir el amor”, de Zahara (una de las cantautoras que más admira, como ya sabréis los lectores de estas crónicas) y “Tienes la luz”, que (inspirada por la idea de José Luis) tocó por ser la segunda canción con la que se atrevió a subirse a un escenario en su corta carrera musical (como solista, porque como corista ya tiene tablas… y más que va a tener, porque unos cuantos se la rifan…)... Camino corto el que ha recorrido, pero en el que avanza con pasos de gigante. 

Y así, con la música en la última línea de esta crónica terminaría, si no fuese porque aún tengo una cosa más que deciros: ¡nos vemos el lunes 4 de junio en la edición 36 de MAS con nuevos participantes, con lo mejor de los habituales y con el mejor público que se puede tener (en pequeña o en gran cantidad)! (Recordad: para participar debéis apuntaros a partir de las 22 horas, momento en que los músicos empezarán a probar sonido.)

Gracias por leer hasta esta línea, pero, sobre todo, por hacer que MAS sea posible.

Andrea Mazas

domingo, 27 de mayo de 2012

Crónica MAS (34). 21/5/12


Como en MAS (Micro Abierto Salamanca) queremos más, la edición nº 34 la hemos hecha más ordenada, más intensa, más profesional y más espectacular. Para ello hemos limitado el tiempo de las actuaciones, el resultado ha sido, más participantes, más espectáculo, más unidad, porque MAS es un todo formado por partes que han de fluir. Y así fue el pasado lunes 21 de Mayo, cada participante respetó su tiempo entrando en cierta tensión, siempre buena para brillar completamente en el escenario.

El primer participante de la noche fue Cándido Pérez, con dos canciones llenas de humor genial y de la libertad que da saber reírse de uno mismo. Nos cantó Soy lo peor y El quinto músico de Bremen.

La segunda participante, Mariela, esta vez no leyó nada revolucionario, ya que al rato se fue a formar parte de un piquete, y con eso era suficiente por esa noche… Nos leyó un texto en su idioma original y después traducido, titulado Isla de Pascua.

El siguiente artista en escena, Ángel Rosado, cantautor, nos cantó dos nuevas canciones “tristonas y melancólicas” tituladas Todo para alumbrar tu cuerpo.  Según nos ha dicho, está a punto de grabar estas y otras canciones.

El siguiente participante es un histórico del MAS desde la época del Esperpento , Luis Somoza, que con gran destreza y claridad no lee sus complejos y entretenidos poemas, a veces mejorados tras revisiones, como el primero que nos leyó, La bisagra de acero.  El siguiente fue uno nuevo, y terminó leyendo un “poema pequeño”.

A continuación pudimos conocer a la cantautora Marta García, que tocaba por primera vez en Salamanca, y lo hizo en el escenario de El Savor, en la edición nº 34 de MAS con dos canciones, Bólido azul  y otra cuyo título no quiso decir porque nadie la reconoce por su nombre.

Después subió a escena nuestra querida Luz Mercedes Orrego, que no leyó un breve texto incluido en “Cronopios y Famas” de Julio Cortázar.

El siguiente participante, Manu Míguez vino al MAS (34) desde Madrid, solamente para cantarnos y promocionar su concierto del jueves siguiente dentro del ciclo Jueves de autor. Como era un participante especial, le pedimos que tocara tres canciones. La primera la hizo junto a Virginia Montaño, con la que ha hecho grandes migas, y con la que compacta perfectamente cantando. La segunda canción la cantó conmigo, todo un placer cantar con tal diestro músico. La tercera canción la hizo solo, haciendo que la poesía flotara en el aire.

Tras un descanso de quince minutillos, salió a escena el cantautor Daniel Hare (al que yo siempre llamo Hare, en vez de Hare), también venido desde Madrid para la ocasión. La primera canción, Llueve, la interpretó junto a Manu Míguez con su violín. La segunda, Bronch de Chamberí, la hizo el solo. Muy agradable la visita de este cantautor de Algete (Madrid).

La siguiente participante fue Andrea Mazas, habitual maestra de ceremonias del MAS, que esta vez acudió solamente como poeta. Tuvo la generosidad de leernos varios textos de la carpeta “No leer” de su ordenador, entre ellos un mail no enviado, cuyo título no puedo desvelar. Siempre es emocionante entrar en el mundo poético de  Andrea.

Este pasado lunes, Jorge Silla se encontraba afectado de la garganta y solamente pudo tocar una pieza al piano, Suite ibicenca, solamente a obertura.

A continuación seguimos con más música instrumental, el guitarrista Guillermo Toda, que comenzó su actuación repitiendo la obra de la semana anterior, pero pulida y sin pausas, mucho mejor trabajada. Sin embargo, la segunda pieza se le resistía y la comenzó varias veces, hasta sobrepasar con creces los diez minutos que habíamos pedido que duraran las actuaciones. Guillermo, muy amablemente, me preguntó si podía intentarlo con otra, yo le dije que no, que se le había agotado el tiempo, después me sonrió y la tocó igualmente, haciendo caso omiso a mi negativa.  Con esa misma confianza que te tomaste, te dirijo yo estas palabras. Mi idea es que valoremos lo que hacemos en escena, que aprovechemos el tiempo que tenemos en el escenario para hacer algo bueno. Guillermo, con la primera que tocaste habría sido suficiente, lo de después fue abusar del respetable, que por algo recibe ese nombre. Creo que para ser un artista completo hay que tener amor y devoción por el escenario, es nuestro lugar sagrado, ensayemos en casa, hagamos del MAS un espectáculo apolíneo.

Un buen ejemplo de pieza apolínea es Alfredo Rubbenstein, que sale al escenario sabiendo lo que va a hacer, eso sí, dejando espacio a cierta locura cierta (sic), con la que puede desarrollar un pequeño caos dentro de un orden. En esta ocasión, Rubbenstein, introdujo su pieza hablando de la poesía del barroco, dispuesto a leernos algunos ejemplos de destreza poética. A continuación nos leyó a poetas como Jordi Dann, David Bisbal, Alejandro Sanz… No hizo falta cambiar ni una palabra de la canciones para que nos riéramos con cada verso.

Me gusta sobremanera la persona Álvaro Gracia, así como el artista, que en su caso es lo mismo. Antes de su actuación le vi escribiendo solo en la calle, una imagen muy interesante, con la calle vacía y un habitante de Salamanca escribiendo algo creativo, todo un suceso. Álvaro nos recito, para empezar, lo que acababa de acabar. Después nos deleitó con algo escrito hace tiempo que le gusta mucho. Lo último que leyó fue un poema escrito a la puerta del Carrefour, pues la poesía está con el poeta y va con él a todas partes. Terminó su intervención en MAS (34) improvisando unos versos rapeádos cuya temática era ser una vago y por qué. De nuevo, ¡muy bien!

Y un ejemplo claro de auto superación es Virginia Montaño, que en su afán de mejorar, repitió las canciones que tocó la semana anterior, Sin remite o dirección y 147 segundos. La evolución fue palpable. Antes de cantar estas dos canciones, Virginia hozo entrega a Andrea de un regalo preparado por ella y en la que muchos participamos, es un desplegable con fotos de algunos participantes, en cada foto hay una frase que nos recuerda a Andrea. Fue un momento muy emotivo.

Después llegó mi turno. De nuevo leí un poema, de esos que hago a veces, titulado Puto poema, un texto algo soez y sincero.

El último participante fue José Luis Melián, que nos cantó dos canciones, Antes del invierno y Verde Cristal, esta última escrita en misa, inspirado por las cosas que se estaban allí diciendo.

Fue una edición excelente, desde mi punto de vista, hubo gente hasta el final, hicimos un descanso para fumar agusto y charlar, el espectáculo fue dinámico… La próxima edición la presentará Andrea, que el pasado lunes me mostró cómo se comienza un MAS. Gracias a todos por hacer este sueño posible.

Andrés Sudón

domingo, 20 de mayo de 2012

Crónica MAS (33). 14/5/12


Hacía mucho tiempo que no pasaba por el MAS (Micro Abierto Salamanca), puede que hayan pasado meses desde que disfruté la ultima vez de este reducto maravilloso de cultura espontánea. He de decir que, por suerte, yo siempre he disfrutado en Salamanca de ambientes culturales independientes, a pesar de la tendencia general al ocio vacuo de los estudiantes, y del desinterés de los ciudadanos oriundos y las autoridades por la cultura local. En este momento, como siempre, se están haciendo muchas cosas por iniciativa popular, de las que disfrutamos un reducido número de personas; el día que se enteren no vamos a entrar en El Savor, ya que me parece un lujo asistir a un espectáculo donde tanto personas de a pie como artistas profesionales expresan con arte sus mundos. Yo tenía especiales ganas de ver cómo andaban ciertos mundos y de conocer mundos nuevos.  Voy a relatar esta noche esperada por mí, una noche también marcada por el reciente cumpleaños de Andrea Mazas, a la que cada participante dedicó unas palabras bonitas, gracias a ella se mantiene vivo el espíritu MAS.

En el universo del primer participante del pasado lunes, Carlos Peña, hay canciones que nos encantan a algunos, Carlos siempre canta temas que me llegan, fue un buen comienzo. La primera canción fue Santiago de Chile, de Silvio Rodríguez. La segunda fue Quien me ha robado el mes de Abril, de Joaquín Sabina. Dos temazos inevitablemente coreados por el público.

La segunda participante aprovechó su intervención para recordarnos que el día 17 fue el día de las letras gallegas. Nos leyó un poema titulado Cando ti volvas, del libro “Pranto Matricial” de Valentín Paz Andrade.

Uno de los participantes habituales del que siempre disfruto es Richard. Para empezar nos dio una buena noticia, algo que no voy a detallar por la confianza con la que nos lo contó, y por decoro, pero digamos que Richard está feliz y satisfecho. Casi nos cantó la canción Con toda palabra de Lhasa de Sela. Después cantó El sitio de mi recreo de Antonio Vega, y una canción de Bunbury de la que no recuerdo el titulo. Cuando sale Richard al escenario, sonríe todo El Savor.

El siguiente participante, el cantautor José Luis, nos cantó dos canciones compuestas en la última semana. En la primera le acompaño nuestra Virginia Montaño al piano y voz, no por casualidad; mientras José Luis estaba componiéndola, vio que en Facebook Virginia ponía que estaba componiendo mientras oía la lluvia, y por eso le pareció adecuado y armónico cantarla con ella. La canción está basada en la película “Cinco centímetros por segundo”. La segunda canción se llama Ideas muertas, y la interpretó el solo con su guitarra eléctrica.

Como dije al principio, aficionados y profesionales del arte se dan cita los lunes en el MAS, el siguiente participante, Fernando Maés, es un ejemplo de artista profesional que habitualmente nos deleita. En esta ocasión, además de deleitaros nos recordó su participación esa semana en Jueves de autor, y también nos presentó a su nuevo pianista, Chefo, un gran fichaje con el que efectivamente hizo un conciertazo el jueves. Fernando y Chafo, tocaron tres canciones. La primera fue No me creas, en la que vimos por primera vez a los a los dos marcando ese nuevo estilo. La segunda fue Maldito 12 de Mayo, canción dedicada a su admirado Antonio Vega, que nos dejo un 12 de Mayo de hace tres años. La tercera fue Quiero irme de aquí. Me gustó mucho el nuevo Fernando Maés. La próxima semana podremos ver en Juevesde autor, a Manu Míguez, al que ya conocemos por verle varias veces en el MAS.

Otra de las actuaciones que tampoco pasa nunca indiferente, es la de Jorge Silla. En esta ocasión hizo una extensa intervención en la que nos canto unas cuatro canciones aderezadas con comentarios explicativos. Comenzó versionando a Raphael, la canción Migran noche. Después cantó una canción de cosecha propia en la que se intuían nombres de las chicas del MAS. El espectáculo continuó con Black is Black, y culmino con una canción de Georgie Dann. Jorge siempre nos deja perplejos, entender su arte es algo complicado, pero una vez que pillas el punto, es genial verle y escucharle..

A continuación conocimos y nos conocieron unos nuevos participantes, un dúo que hace versiones en inglés, Marta y Leonardo. Nos cantaron cuatro canciones, con tal buen rollo, que fue difícil que bajaran del escenario, creo que podrían haber seguido durante dos horas.

Una de las cosas que me gustaron de volver al MAS después de tanto tiempo, fue ver que la mayoría de las actuaciones eran musicales. Por eso, cuando llegó el momento de participar yo mismo, Andrés Sudón, opte por leer un largo poema titulado Orden. Disfruté mucho de recitar este poema que tanto me recuerda quién soy.

La siguiente actuación fue una de las más espectaculares de la noche, Alfredon Rubbenstein vino caracterizado de payaso de camuflaje, o de soldado con nariz de camuflaje. Hizo el primer monólogo que interpretó la primera vez que actuó en MAS, allá por la época del Esperpento. Se nota la experiencia que ha adquirido en este tiempo, porque en menos tiempo de actuación que aquella vez, fue igual o más intenso. Vi muy bien el mundo de Alfredo Rubbenstein.

Otro de los mundo que vi en buen estado, fue el de Guillermo Toda, guitarrista tenaz sin miedo al miedo, al que vi disfrutar de guitarra, que lo que queremos ver el público, personas gozando de hacer algo bello y trascendente en el escenario. Guillermo toco dos piezasn de las que no poseo el título.

El mundo que no deja de crecer a gran velocidad es el de Virginia Montaño, va a terminar convirtiéndose en un sol. Virginia le dedicó sus dos canciones a Andrea por su cumpleaños, 147 segundos y Sin remite o dirección, con las que mostró su destreza con el piano y su contundente progreso con la guitarra, además de la gran belleza de sus composiciones. Definitivamente se va a convertir en un sol, porque ya se comporta como tal.

Y con toda la luz que Virginia dejó en el escenario, salió Fran con su mandolina para tocar dos temas improvisados que sonaron muy bien. Ahora que vamos a hacer jams al final del MAS, espero que Fran traiga siempre su mandolina.

Y, hablando de soles, el sol que ilumina este universo que es el MAS, fue la siguiente participante, Andrea Mazas. Andrea nos hizo un regalo por su cumpleaños, nos recitó dos poemas muy íntimos, el primero teñido en su lenguaje de trazos argentinos, y el segundo una “réplica incompleta a una canción”. Andrea desplegó su potente arsenal poético, recitando desde la verdad interior. A mí me puso la carne de gallina. Felicidades, Andrea, por tu cumpleaños y por hacer del MAS un espacio mágico.

El siguiente participante fue otro de los nuevos mundos que conocí el lunes, Ángel Rosado, cantautor, que comenzó cantando una versión de Quique González, En el disparadero. La segunda canción que cantó es suya, se titula Una tarde cualquiera, y la va a grabar este verano, según nos ha contado. Me pareció un artista tranquilo que transmite alegría.

La última actuación de la noche, ya entradas las tantas y pico, fue el poeta rapero Álvaro Gracia, que de nuevo hizo una intervención cargada de emotividad, transmitiendo mucho gracias al ritmo que le fluye desde el interior. Nos recitó un poema dedicado al insomnio que muchos comprendimos muy bien. Después improvisó rapeando lo que estaba sintiendo en ese momento. A mí me gustó mucho.

Y así de bien la edición nº 33 de MAS, la próxima semana, es decir hoy, tengo la suerte de volver a presentar una nueva sesión de cosas bonitas que hacen las personas. Gracias a todos por estas experiencias inolvidables.



martes, 8 de mayo de 2012

Crónica MAS (32). 7/5/12


… una tarta hecha por mamá, globos, sugus, dedicatorias, muchos “gracias” y más cariño todavía… sí, el lunes 7 de mayo, El Savor fue algo así como una piñata humana, cuyas sorpresas fuimos desentrañando a lo largo de la edición 32 de Micro Abierto Salamanca (MAS). No nos faltan razones para convertir cada lunes en una celebración y, en esta ocasión, quisimos homenajear a alguien que ya es muy especial en esta maravillosa familia de “faranduleros” lunáticos que, a golpe de canción o poema, va creciendo semana a semana. Ese ser especial es Virginia Montaño, una cantautora de la que casi se puede decir que se descubrió a sí misma en MAS, donde reunió las fuerzas necesarias para encarar su sueño de dedicarse, por fin, a la música (su gran pasión). Nosotros nos sentimos afortunados: en cada edición somos testigos de un pasito más y nuevo que da en su andadura musical. Los habituales de MAS lo sabemos y, por eso, en su paso por el escenario en esta edición, aprovechamos para dedicar unas palabras a esta artista.

Después de cantarle el obligado “Cumpleaños feliz”, la velada no podía empezar de otro modo: emocionada y agradecida por el cariño de los asistentes, Virginia Montaño nos habló del sueño que ha cumplido recientemente: hace años se prometió que algún día cantaría en Libertad 8; promesa cumplida. La primera canción de sus veintiséis años fue “Origami”, algo que no es de extrañar, dada su curiosa afición por esta manualidad. Da título a su maqueta, pero no se encuentra en ella, así que esperemos que sí la contenga la próxima que grabe y que esto no se haga mucho de esperar. Otro tema que a buen seguro estará en ese futuro disco es “Cosas que pasan”, una de sus ultimísimas composiciones con la que a mí, personalmente, me ha vencido (en el mejor sentido de la expresión).


A la actuación de Virginia, siguió la de Óscar Rioja, quien (tras recordarnos que el día en que se publica esta crónica, 8 de mayo, él estrena la obra de teatro de la que nos viene hablando desde hace semanas, “Pronombres y determinantes”) dedicó el poema “Agonía”, de Juan Rejano, a la cumpleañera. Si alguien quiere escuchar el texto en voz de su autor, puede hacerlo en este enlace


Mariela Paz llevaba días pensando en Virginia y, de hecho, ella misma propuso que celebráramos su aniversario. Para la ocasión, escribió un texto mientras escuchaba las canciones de aquella en el que le da las gracias por ser. Después disfrutamos de su poema “Sé feliz”, inspirado en un idilio que tuvo en la Patagonia y en el que, no por esconder una historia de amor, dejaba de respirar el espíritu más guerrero de esta mujer.


Jorge Silla tenía el mismo sueño de Virginia de cantar al piano del mítico Libertad 8, sueño que cumplieron en la misma edición de MAL8. Le dedicó a su compañera y “su gran musa” (sic) la canción “She”, de Elvis Costello. Las dedicatorias no terminaron aquí, y el siguiente tema, “Standing Still” (con el que Roman Lob representará a Alemania en Eurovision 2012) fue destinado a Lydia-Marie. Finalmente, recitó su poema “Hipocresía” y le regaló a Virginia una rana de origami llamada Kakeru, que significa “volver”.


Contrarrestamos la “hipocresía” del poema de Jorge Silla con la verdad y armonía de Luz Mercedes Orrego. Además de regalarle un libro, dedicó a la cantautora uno de sus micropoemas, que demuestran que pocas palabras son necesarias para dibujar la belleza. La espiritualidad que caracteriza a esta poeta no faltó en los versos que eligió para terminar, escritos por su amiga Roxana Seixas y que retratan la compasión por el ser humano que motiva las reencarnaciones de Buda.


El siguiente participante fue Richard, el anfitrión de las “buhardillas bohemias” y de la fiesta de pintura y poesía que se celebrará este miércoles 9 de mayo en El Savor. Los lienzos de Alfonso Pina y Begoña Aranda se acompañarán de los textos de Luis Somoza y de las versiones de Richard en una velada en la que no faltará el espíritu bohemio de sus artífices. El “instigador” de esa alianza de talentos nos dejó dos versiones: de la canción que ya es más suya que de su propio autor, “La quiero a morir” (hasta ahora, de Cabrel) y “Lucía”, de Serrat.


Una amiga le había elegido el tema que tocaría en esta edición Guillermo Toda, pero, después de calentar con una improvisación, que también templó nuestro ánimo, e intentar defender la composición elegida (que sería la primera no clásica que le escucharíamos a Toda en MAS), nos ofreció una adaptación de una pieza de Vivaldi. Los violines no se resistieron a su guitarra; otra cosa eran las partes orquestadas, para las que Guillermo reconoció que su instrumento no sería capaz de dar tanta nota…


Ya en la recta final de esta edición, descubrimos una cara nueva: la del cantautor Ángel Rosado. Se presentó en nuestra casa con la canción “Entre versos”, que da título a su maqueta. En ella no está “Adiós”, pero Ángel está seguro de que sí se podrá escuchar en el siguiente disco que produzca. Para despedirse (esperemos que no por mucho tiempo), versionó “Vis a vis”, del disco Diciembre, de Leiva, tema del que confesó que le “pone bastante, en todos los sentidos”, algo que pudimos comprobar en su interpretación. En ella se dejó llevar y creó una intimidad de la que participamos como voyeurs consentidos.


Una servidora, Andrea Mazas, también quiso dedicarle unas palabras a Virginia. Con ella en el escenario, dando cuerda a una caja de música, leí “Intuición”, texto con el que, según me confesó, fue la gota que colmó el vaso de su emoción, ya contenida durante bastante rato. Emocionar a Virginia no es difícil: es muy sensible; basta con prestar un poco de atención a sus letras para darse cuenta de ello… De todos modos, para mí su lagrimita fue todo un halago. Ya sola, le dediqué también el segundo poema: “Las nubes de la infancia”.

Antes de que termináramos como habíamos empezado, Matías Astroza, capitán justiciero del único dúo de cuatro componentes de los mundos conocidos, salió al escenario, cartel en mano, para anunciarnos la cita con la cumbia que los martes se celebra en El Savor. El cartel fue el regalo que Matías quiso hacerle a Virginia y, con él, una preciosa dedicatoria en forma de canción: “Los momentos” del chileno Eduardo Gatti. Aquí os dejo el evento que organiza Matías, para quien quiera darle buen ritmo a esta noche.


El cumpleaños terminó con un “Adiós”, de Zahara, que Virginia Montaño versionó antes de partir y repartir el dulce con el que nos obsequió para que nadie se fuera a su casa con muy buen sabor de boca.


A lo largo de esta semana (en la que no faltarán más cosas que celebrar, como la presentación del nuevo disco deLuis Pastor, en El Savor o el concierto de Andrés Suárez en El Corrillo) iremos preparando la próxima cita, el lunes 14 de mayo, MAS (33).

Gracias a todos por una noche estupenda, de amistad, cariño, arte y, sobre todo, ganas de hacerlo cada vez mejor.

Andrea Mazas 

viernes, 4 de mayo de 2012

MAS (31). 30/04/12


Noche intensa en contenido y emoción (como suele ser habitual) la de la edición 31 de Micro Abierto Salamanca (MAS). Eso sí —todo hay que decirlo— que el día siguiente fuera festivo (no paramos de celebrar días internacionales de algo…) ayudó a que el ánimo en El Savor fuera, en general, especialmente lúdico, y eso sin recurrir a juegos ni sorteos especiales (que también está empezando a ser habitual en nuestra cita de los lunes…).

La poesía se puso guapa con Luz Mercedes Orrego, quien dedicó su intervención a su amigo Miguel, con el que, según nos explicó, compartes muchas charlas filosóficas. Los poemas que trajo esa noche fueron uno de su cosecha y uno más de Octavio Paz, del que rescato unos versos:

Cada gota de agua
                                   un ojo fijo
                        el peso de la enorme hermosura
          sobre cada pupila abierta
   Realidad suspendida
                                        en el tallo del tiempo
la belleza no pesa
                                 Reflejo sosegado
                       tiempo y belleza son lo mismo
                                                        luz y agua
                              Mirada que sostiene a la hermosura
                                tiempo que se embelesa en la mirada
mundo sin peso
                              si el hombre pesa
          ¿no basta la hermosura?
                                              No sé nada
Sé lo que sobra
                             no lo que basta

Virginia Montaño (a quien debemos las fotografías tomadas en esta edición y que podéis ver en nuestro grupo en Facebook) volvió a presentarnos una nueva canción (esta chica no para de crear, hay que ver…), “Estoy aquí”, que escribió mientras esperaba a alguien que, finalmente, no llegó… aunque ella no pierde la esperanza de que algún día ocurra. Hasta que esto suceda seguirá componiendo, cantándonos y compartiendo con nosotros las reflexiones que anteceden o siguen a cada una de sus canciones. Así, antes de interpretar “Cosas que pasan”, nos leyó el texto que le inspira esta pieza. A pesar de que tuvo ciertos problemas técnicos, Virginia volvió a brillar con luz propia (aunque parece que no fue nada comparado con lo que los asistentes a MAL8 pudieron ver; a quien interese, aquí tiene el enlace a la crónica de aquel micro abierto, que incluye un vídeo de su participación… pero que cuelgo aquí para que todos lo tengamos a mano).




Otra mujer fue la encargada de la tercera intervención. Hacía tiempo que Ane González no se dejaba caer por El Savor… y lo hizo para traernos dos poemas con los que demostró que sigue en las filas de la poesía buscando y dando forma a su personal estilo. Empezó con “En esta noche, en este mundo”, de Alejandra Pizarnick (leyendo los poemas Ane no resulta difícil intuir su gusto por la argentina), al que siguió uno propio, “Poema de transición”. Aquí, su blog.

Hace unos meses Fernando Maés puso a votación sus canciones para averiguar cuáles eran las favoritas de su público. Una de ellas es con la que empezó: “Cuando todos duermen”. Después, con la mejor de las intenciones, nos regaló un tema (no me quedó muy claro si el título era “Eres el mejor”…) que busca levantar el ánimo a cualquiera.

Mariela Paz aprovechó esta edición para ensayar la lectura del poema escrito para la ocasión y que el 1 de mayo (Día de los Trabajadores) leería en pública asamblea. En concreto, el texto es un homenaje a los mártires de Chicago, por los que se celebra este día. De Mariela siempre llaman la atención el frenesí con que lee, como si MAS fuera un mitin y pretendiera movilizar a las masas, y las formas que toma la palabra “compañeros” en su boca…

Óscar Rioja está dándolo todo para crear al personaje que interpreta, Marcelino Zambrana, en Pronombres y determinantes, la obra de teatro de la que ya nos habló en las dos ediciones anteriores y de la que, en sus respectivas crónicas (29 y 30), ya indiqué la información oportuna para quien esté interesado en verla. Marcelino está haciendo que Óscar se deje tanto la piel en las tablas que tendremos que esperar a las ediciones que sigan al estreno de la función, el 8 de mayo, para conocer nuevas creaciones de Rioja. Lo primero es lo primero, eso está claro.

Después de hacernos partícipes de los consejos publicitarios de “nuestros patrocinadores” con los que empezó, Alfredo Rubbenstein nos deleitó con una canción a cappella, “Yo soy un Neandertal”, con la que nos obligó a retomar el humor con ganas y todos reímos con él, que no pudo evitar sonreírse durante toda su intervención. El tema era una balada que podríamos tildar de “friki”, por lo que no me extrañaría escuchar pronto una versión intrumentalizada a cargo de Cándido Pérez. El tiempo quizá me dé la razón…

Por segunda vez volvimos a tener entre nosotros al dúo musical formado por Saskia y Delia. La peculiar voz de Saskia se entiende bien con la guitarra de Delia, y esto pudimos comprobarlo con la versión que hicieron de “Down on my Knees”, de Ayo. El “otra, otra, otra” del público no fue suficiente para convencerlas de que alargaran su paso por el escenario, así que nos quedaremos con la esperanza de que vuelvan con nuevas versiones otros lunes.

Como ya estaba bien avanzada la edición 31 de MAS, había pasado el tiempo suficiente para que Álvaro Gracia pudiera congregar a sus musas y reunir el material mental que necesita para sus improvisaciones. Su intervención empezó con un microrrelato. Tanto gustó, que se animó a rapear los versos que le inspiró la actuación de Fernando Maés…. y tanto volvió a gustar que no pudo evitar leer el texto que escribió “un día de bajón”, aunque el tono del mismo riñera con el ánimo general de la noche y con el suyo propio.

La siguiente intervención fue una colaboración. (No es común en MAS que sus participantes habituales sumen sus talentos y habilidades para una actuación, y tan buenos suelen ser los resultados que aprovecho la ocasión para animaros a colaborar más a menudo: creo que esto puede darle a la noche de los lunes una dosis adicional de magia y sorpresa.) Luis Somoza se valió de la guitarra de Carlos Peña para que la intensidad que siempre tienen sus textos se multiplicase. No hubo títulos, pero rescaté tres versos (de los que espero no equivocarme en su transcripción; si no lo consigo, cuento con que el propio Luis me corrija): “El sexo es un dios al que hay que rezar todos los días”, “Yo sólo quiero gente que quiera joder la hiperrealidad”, “Te has dormido solo en el centro del poema”.

Richard eligió dos temas para esta edición. Tras una larga intro (la esencia de Richard la muestra en sus discursos más que en los temas que versiona; sus actuaciones empiezan desde el momento en que pone el primer pie en el escenario, mientras va colocando atril y demás), cantó “Dance me to the end of love”, del que nos confesó lo siguiente: “Se lo escribí a Leonard Cohen; él dice que es suyo, pero que diga lo que quiera”. Lo cierto es que en esta ocasión nos costó identificar su característico Richard’s style y, desde mi punto de vista, fue de sus mejores interpretaciones en MAS. A esta versión, siguió la de “El hombre del piano”: aquí sí que no faltó su “rollo acampada total” y, como tal, todos lo acompañamos.

A la noche le faltaban todavía dos actuaciones imprescindibles, con las que terminamos: la primera de ellas, la de Cándido Pérez, que volvió a cantarnos “Necesito una chica épica” y nos presentó un nuevo tema “My lady Scorpion”. El artista friki de MAS se va haciendo edición a edición con un público que cada vez siente más empatía con sus originales letras.

Le hice esperar mucho para actuar… tanto que fue el último. Alberto Mendoza subió al escenario con el ánimo de todas las personas que se reunieron en El Savor para disfrutar de su intervención. Subió solo, pero tardó poco tiempo en llamar a Virginia Montaño para que lo acompañara en la versión que hicieron de “Tal vez te acuerdes de mí”, de Andrés Suárez, cantautor al que ambos admiran. Como una muestra más de tal admiración, Alberto finalizó la edición cantando una de esas canciones que según él no debería haber escrito (al igual que Andrés Suárez ha preparado un repertorio de 10 temas que tienen en común esta característica). La canción en concreto de Alberto es “Bailarina” y, aunque dijo que cantándola en MAS la daba por desterrada de su repertorio, espero que cambie de opinión, porque suena muy bien: si la chica no se quedó contigo, al menos quédate tú con la canción.

Con la música de Alberto finalizamos una edición largamente disfrutada, a la que siguió la celebración de que al día siguiente no había que madrugar.

Gracias a todos una vez más por hacer que MAS siga creciendo de lunes a lunes. Os esperamos en MAS (32), el lunes 7 de mayo Ojalá que no falten sorpresas…

Andrea Mazas


jueves, 26 de abril de 2012

MAS (30). 23/04/12


Micro Abierto Salamanca (MAS) cumplió su treintena el pasado lunes 23 de abril. Número tan redondo merecía una celebración especial y, aprovechando que nuestro cumpleaños coincidía con el Día Internacional del Libro, acudimos a El Savor con regalitos y fragmentos de obras que, por distintos motivos, son dignos de recomendación, según las personas que el lunes pasaron por el escenario. Esta vez cambiamos nuestro habitual aplausímetro (que utilizamos siempre que la ocasión pide sortear algo) por el Trivial y, así, entre actuación y actuación, cada persona que actúo retó a un espectador para ver quién de los dos se llevaba el libro —o CD, o poema, o portada…, porque hubo quienes, al no tener libros de “sobra” no quisieron dejar de colaborar de un modo u otro a la singular rifa de MAS (30)—.

En cuanto a las intervenciones de la noche se refiere, fueron 13 y transcurrieron sin descanso hasta el final de la noche en un ambiente acogedor y cálido, en el que no faltaron momentos de carcajada compartida. El buen humor y bien-estar fueron las notas predominantes de la noche.

La primera que probó suerte con el Trivial fue Luz Mercedes Orrego. Compartió con nosotros un fragmento de Rayuela, de Julio Cortázar. A la carta que Maga le escribe a su hijo (que Luz recitó de memoria), siguieron dos poemas: “La poesía”, de Pablo Neruda, y “Amando”, de una amiga de Luz presente entre el público (no me dio tiempo a apuntar el nombre; si alguien dispone de este dato, anótese en Comentarios). 

Luz Mercedes Orrego
Óscar Rioja eligió un fragmento del libro, que le recomendó Raúl Vacas, Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo, que recoge anécdotas de la Generación del 27 durante su paso la Residencia de Estudiantes; en concreto nos leyó una de Lorca. Después de este divertido testimonio, escuchamos el poema “Contribución a la estadística”, de Wislawa Szymborska. Antes de marcharse, nos recordó la cita que tenemos el 8 de mayo en el Teatro Juan del Encina, donde podremos disfrutar de “Pronombres y determinantes”, de Virginia Ledesma, dentro de la Muestra Universitaria de Artes Escénicas.



                                             Óscar Rioja

Cándido Pérez vino esa noche friki (algo que lo caracteriza) y épico (algo que, según parece, combina muy bien con lo primero). De su memoria, extrajo un fragmento de “El cerco de Zamora”, del Romancero Viejo. A semejante gesta, quiso el héroe sumar su canción de autoría “Necesito una chica épica”, en la que describe a su chica “friki-ideal”.

Cándido Pérez
No faltó quien no se había enterado de la propuesta de llevar a esta edición de MAS un libro para regalar y/o un fragmento de alguna obra, por lo que no le quedó más remedio que improvisar sobre la marcha. Fue el caso de Víctor Casado, pero, dicho sea de paso, lo de improvisar para este chico no supone ningún problema… Tras compartir una breve reflexión de Luis Piedrahita, pasó a exponer las suyas con dos textos, el segundo de ellos de gran éxito entre el público y que donó para ser rifado: “Un estudiante de Humanidades en el campus de excelencia salmantino” (o algo así, no estoy segura) y “Leche fresca de nuestros ganaderos”. 
Víctor Casado
“I have no idea” ponía en su camiseta… y esto es lo que le debió pasar en el transcurso de su actuación a Juan Manuel Mateo, porque venía con ganas de desarrollar un monólogo humorístico, pero, ya fuera por los nervios de la primera vez o porque el público no acabara de encontrarle la “sal y pimienta” de su humor, acabó recurriendo a la gracia que suele hacer en las fiestas de sus amigos y que el titula “San Bernardo enfadado”. Esperemos que vuelva para que podamos ver que ideas, precisamente, no le faltan y nosotros demostrarle que humor, concretamente humor, a las personas de MAS tampoco….

Juan Manuel Mateo

Nuestra combativa pero dulce Mariela Paz parecía tener claro que puestos a compartir algún texto con nosotros sería el manifiesto “Yo” de Vicente Huidobro, con el que, seguro, simpatiza por su parte más reaccionaria. En esta línea siguió con su poema “¿Y a mí me llamas violenta?”. A la ferocidad de su recitado se sumaba la contundencia de sus palabras para denunciar a aquellos a quienes defender la libertad les parece un acto de violencia.

Mariela Paz

Después del subidón anarcosindicalista de Mariela, llegó Matías con su Justicia Divina a poner ritmo y buen rollo a la noche con la versión en formato cumbia de “¿Quieres ser mi amante?”, de Camilo Sexto. Para quienes tuvimos la suerte de disfrutar de la actuación de Matías, dejo el vídeo de la original para que la capacidad de versionar de este artista quede patente:

       La original de Camilo Sexto que versionó Matías y La Justicia Divina (abajo)


Los temas que se tratan en MAS no se agotan… Sobre el perdón hemos reflexionado en más de una ocasión, pero en esta edición lo hicimos con Raúl, un miembro nuevo en esta familia que sigue creciendo. Para ponernos en situación, empezó con un poema de Mario Benedetti, “Torturador y espejo”, y continuó con otro propio sobre las consecuencias de no perdonar.

Rául
Jorge Silla cambió de tercio, al menos inicialmente… Dejó la música y se pasó a la poesía. Después de mucho tiempo anunciando sus famosos Poemas alemanes, pudimos escuchar, primero traducidos al español y después en alemán, algunos de ellos (“Juventud”, “Vejez”, “Generaciones” y un cuarto del que no indicó título). Pensábamos que en esto quedaría su intervención, pero, con el piano cerca, Silla no puede resistir la tentación de tocar y, así, además, nos dejó con una versión de “Mediterráneo”, de Joan Manuel Serrat, que todos o casi todos cantamos bajito en nuestros sitios…

Jorge Silla

Esta edición también contó con las rimas y ritmos improvisados de Álvaro Gracia, quien dejó sin palabras (él siempre va sobrado de palabras) a algún que a otro espectador… Esto sucedió después de compartir con nosotros un poema de Bécquer.

Nos acercábamos al final de la noche, pero no podía faltar a este “cumpleaños” el que quizá sea el más veterano y fiel de MAS, Don Alfredo Rubbenstein. Él, más que sin palabras, nos dejó sin respiración después de la lectura dramatizada de un texto breve pero intenso en el que nos expuso la agonía de un soldado y con el que, en pocos minutos, nos hizo pasar de la angustia a la desolación.

Alfredo Rubbenstein

Ya estábamos en la cuenta atrás… pero yo también quise compartir un fragmento de un libro que me acompaña como un talismán: “Aprendizaje o el libro de los placeres”, de Clarice Lispector. Como la última participante me comentó que echaba en falta una cierta dosis de sensualidad en MAS, también leí un poema (al que estoy buscando título) para intentar satisfacer su necesidad (al menos, la literaria…), que le dediqué y que dio paso a su actuación. Así, Virginia Montaño fue la encargada de cerrar esta celebración (y también de retratar con su cámara la noche). Lo hizo leyéndonos un extracto de “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera y cantando dos de las últimas canciones que ha escrito y que van a dar que hablar: “Origami” y “Cosas que pasan”.

                                             Andrea Mazas                                              Virginia Montaño

El próximo lunes 30 de abril será MAS (31). En esta edición empezaremos la andadura hacia los 40. Si la “década” que nos espera, nos deja la mitad de cosas buenas como las 30 ediciones anteriores, nos daremos más que por satisfechos. Eso sí, si antes del lunes, os apetece, hoy jueves 26 de abril podréis disfrutar de uno de los pilares de MAS, el señor Andrés Sudón, quien dará un concierto en El Puerto de Chus a eso de las 22.00 horas. Aquí os dejo el evento por si os animáis... 

Gracias a todos por hacer MAS, a cada uno de los participantes de esta edición y a Virginia Montaño por las fotografías.

La noche de MAS (30) acabó con música, y con la misma canción doy por terminada esta crónica:


Andrea Mazas

viernes, 20 de abril de 2012

Crónica MAS (29). 16/04/12

Micro Abierto Salamanca (MAS) estuvo cerrado por vacaciones, y el pasado lunes 16 de abril volvió a El Savor en su edición 29 con sabor a hornazo cuando las putas (decían) volvieron a estar de nuestra parte… De momento, la primavera sigue como un invierno. Eso se nota, y no lo digo por el frío (que también). Tanto le cuesta a esta estación ponerse en marcha que nuestra cita de los lunes sigue pareciendo una chimenea en la que buscar un poco de calor… Así, las personas volvieron a MAS a dar su calor en forma de canción y poema, y, una vez más (antes fueron la Navidad, los carnavales, los exámenes…), el ambiente se empapó de lo que no es MAS, pero tampoco es menos: el Lunes de Aguas. Por los que querían MAS y por los que cambiaron el río por El Savor para prolongar la celebración, se formaron suficientes brasas para la noche que paso a relatar.

Virginia Montaño tenía más que ganas de MAS. Dos semanas sin subirse al escenario de El Savor a compartir las canciones que le van naciendo son demasiadas para esta mujer, a la que quienes somos habituales los lunes tenemos el gusto de comprobar la gran velocidad a la que se está convirtiendo en cien por cien carne de canción. La emoción nunca falta cuando ella se pone manos a la obra; “También ganamos” y “Duele el reloj” fueron los dos temas con los nos puso la piel de puntillas. En la segunda se acompañó por otro grande, Manu Míguez. Esta semana ha sido “la de las rifas” en El Savor, como ha dicho Virginia (sorteo de hornazo el lunes, de discos el martes, y de entradas, discos y cartel el jueves), pero también ha sido la semana de Montaño y Míguez. No sólo pudimos disfrutar de ellos el lunes, sino que, además, el martes ofrecieron el que fue su segundo concierto mano a mano y volvimos a saborearlos en la presentación del cartel del próximo trimestre de Jueves de Autor. Cuando Virginia y Manu comparten escenario, es imposible ser indiferente. En MAS tuvimos la suerte de que esto ocurriera en dos momentos de la noche. En el turno de Manu Míguez, después de que él interpretara en solitario su tema “Los restos del incendio”, se desenchufaron para cantar a dúo “Nombre en el aire” (que podéis escuchar aquí) y la respuesta del público durante su actuación, su silencio absoluto, fue de las ovaciones más notables de la noche. Busquen a estos artistas en http://soundcloud.com/hipot3nusa (V. Montaño) y http://flavors.me/miguez_ (M. Míguez), y, ya que hablamos de ello, estén atentos al cartel de Jueves de Autor que, con tanto cariño, ha preparado Andrés Sudón, porque, además de Míguez, vamos a tener por Salamanca a otros artistas que no deberían perderse.

Manu Míguez y Virginia Montaño

Aunque ya he descrito la intervención de Manu, si seguimos el orden en que se sucedieron las actuaciones, ahora tengo que hablar del segundo en subir al escenario, Pablo, y de su primer paso por MAS. Cuando llegó libreta en mano, no tenía muy claro si lanzarse al micrófono… pero después de un par de tragos de su gintonic y dejarse embeber por el ambiente, lo tuvo claro y allá fue con uno de sus poemas (en inglés), su baile improvisado y su confesión sobre su perspectiva de llegar a ser un gran director de cine. A Pablo siguió otro que de improvisaciones, bailes y desparpajo en el escenario sabe un rato largo: Víctor Casado. Ya echábamos de menos sus disertaciones, su humor cítrico y su naturalidad sin pretextos. En esta edición, vino con otra de sus clarividentes y controvertidas reflexiones (“el público está vendido”) sobre el éxito de “Ai Se Eu Te Pego”, de Michel Teló.

Pablo

Víctor Casado

Otro de la casa, Jorge Silla, nos sorprendió gratamente, especialmente con el primer tema que cantó, la versión de la canción que Georgia Anri Jokhadze presenta a Eurovision 2012: “I'm A Jocker”. Le descubrimos una voz con más cuerpo que nunca, y esto se mereció que el público le pidiera un bis, que él aprovechó para revelarnos la letra original de la que surgió aquel éxito de Melody, “Antes muerta que sencilla”. Finalmente, se despidió con su homenaje al inspector Gadget. La música continuó con la primera vez en el escenario de Saskia y Delia, que nos hicieron disfrutar de la versión de “Nobody's Perfect”, de Jessie J. Ya al final de la segunda parte, Delia y Jorge volvieron a la guitarra y al piano, respectivamente, para acompañar a Judith Amaya en la interpretación de un tema propio. Fue raro y grato ver a Judith de cuerpo entero, sin que se escondiera detrás de su guitarra eléctrica… y quizá fuera por la combinación de su voz con el piano y la guitarra española, o porque la emoción llenó su boca en su intervención, pero, personalmente, creo que su actuación, más lírica de lo que nos tiene acostumbrados, fue de sus mejores momentos en MAS.

Jorge Silla

Delia y Saskia

Delia y Judith Amaya

De regresos fue la noche. Además de Víctor Casado, también volvió a dejarse ver Óscar Rioja, y tuvimos que prestar mucha atención para saber que seguía siendo el que conocimos en las primeras ediciones de MAS: a su nuevo look, con barba, se sumaba una mesura y una armonía también nuevas para nosotros. Después de deleitarnos con un poema de Saramago, nos desveló la razón por la que se había dejado crecer la barba: la obra de teatro “Pronombres y determinantes”, dirigida por Virginia Ledesma, en la que actúa y que podréis ver el 8 de mayo (según creo, en el Teatro Juan del Encina). Un motivo nada despreciable, sí señor: ¡enhorabuena, Óscar!

Óscar Rioja

Y llegamos al recreo de la mano de una de esas voces con más carácter que habitan en Salamanca: la de Sara Clark. Sólo pudimos escucharle dos de sus canciones: “Regalo de despedida” (en inglés, pero ella la presentó así) y “Oh, sailor”, pero no hay nada de lo que lamentarse, porque este sábado 21 de abril podréis disfrutarla en formato concierto y bien acompañada (por David Escanilla y Kaos) en El Savor, a partir de las 23.00 h. Aquí os dejo el evento.

Sara Clark

Tras la pausa, disfrutamos de Manu Míguez (véase segundo párrafo de la crónica) y, después de él, de Guillermo Toda, quien no tenía previsto actuar, pero le cuesta no atender las peticiones de sus amigos, y por ellos (gracias a ellos) se hizo con la guitarra y nos ofreció una actuación en la que los nervios característicos de Toda brillaron por su ausencia. Tal vez porque no tuviera pensado salir al escenario estuviera más tranquilo de lo habitual. Fuese por lo que fuese, que él se limitara a disfrutar nos hizo disfrutar a los demás. Y, nuevamente, más consiguió que todos prestáramos más atención a lo que pasaba en las tablas y menos al murmullo que a ratos venía de la barra. El silencio que consiguió Toda se prolongó con Taylor, un (a mi juicio) sexy o sensual (o sexy y sensual, tendremos que seguir comprobándolo) cantautor estadounidense que nos dibujó una sonrisa de complicidad ya con la primera canción que interpretó. Empezó con una versión de Bill Willis, a la que siguió un optimista tema de repertorio, “Going somewhere”, y, por petición del público, nos dejó la tercera y última de esta primera cita con MAS, una versión más, en este caso de Bob Dylan.

Guillermo Toda

Taylor

Alfredo Rubbenstein también regresó con ganas de compartir con nosotros un nuevo relato. A él le suele costar quedarse con un solo título para sus historias; a mí, sin embargo, porque no me da tiempo a apuntarlos completos, elegir sólo uno de los que propone me es más que fácil (no me queda otra). Esa disyuntiva presente en sus lemas, suele contrastar con la dirección que siguen sus textos, en los que invita al lector/espectador a una reflexión bien dirigida por los argumentos de Alfredo y en la que pocas veces uno puede escapar de darle la razón al autor. Tampoco importa dónde sitúe la acción ni si sus personajes son reales o ficticios. En “El astronauta”, texto de esta edición, aprovecha para hacer una crítica mordaz a la Iglesia católica en tono humorístico, para lo que ya no le hace falta el protocolo de ponerse la nariz de payaso, que, para ciertas cosas, resulta demasiado seria.

Alfredo Rubbenstein

A Richard le costó captar la atención del auditorio, pero lo consiguió. Le costó porque se lanzó a la aventura de leer un texto de tono “filosófico, trascendental”, como él lo definió, después de tantas ediciones de humor “Richard’s style”. Después de conocer una seriedad inusitada en este hombre, llegaron las canciones: una de los “años de acampada”, de José Luis Perales, “Podré olvidar”, y el poema “Postal de Japón” musicalizado por Richard. En un estilo que nos recordaba al de este, David Prado fue el último músico que nos trajo la noche del lunes. Su carta de presentación en MAS fueron dos temas propios: “Duraría vidas” y otro de autoayuda que tuvo que escribirse en cierto momento de su vida para ver lo bueno que esta le depararía… En ambas, se valió de la colaboración del público para darle “chicha” a los estribillos.

Richard
David Prado

Con las palmas y el jolgorio ya en sus últimas consecuencias, El Indio One de Salamanca se subió al escenario con las ideas no demasiado claras pero con más ganas de hablar de lo que aconsejaba ya la hora de la noche. (Me perdonen ustedes, pero carezco de los recursos necesarios para explicar su intervención.)

Indio One de Salamanca 

Según la tradición “masera”, cada Lunes de Aguas, el aplausímetro debe decidir qué dos actuaciones se merecen un hornazo de honor de estas ediciones especiales. En la 29, la cosa estuvo tan reñida que, por unanimidad, procedimos a repartirnos el “pastel” entre todos los presentes para que, esa noche más que otra, todos nos fuéramos con buen sabor de boca.

Gracias al ojo y a la cámara de Eugenia Menéndez Hernández, esta crónica cuenta con la documentación gráfica de algunos momentos de la noche.

El próximo lunes 23 de abril la edición 30 de MAS coincide con el Día Internacional del Libro. Aunque la intención inicial era intentar realizar un slam con los poetas que se animaran a ello, para celebrar esta maravillosa coincidencia, os lanzo esta propuesta: regalemos amor y literatura. Además de traer vuestro talento y vuestras ganas de hacer otra edición irrepetible, venid a contarnos por qué un determinado libro es especial para vosotros y elegid un fragmento del mismo para compartirlo con los que nos reunamos en El Savor esa noche. Además, sortearemos o repartiremos libros entre todos los presentes. Traed un libro, o dos, o tres… los que sean… ¡Que nadie se quede sin el suyo!

¡Lo dicho, compañeros, nos vemos el lunes 23 de abril a eso de las 22.30 h para dar lo mejor de nosotros! Aquí el evento.

Andrea Mazas