miércoles, 16 de noviembre de 2011

Crónica MAS (9). 14/11/11


Alguien ya advirtió horas antes que la noche del pasado lunes sería muy musical. Efectivamente, a Micro Abierto Salamanca (MAS) no le faltó en su edición número 9 ninguna nota. Seis guitarras (eléctricas, acústicas y electroacústicas), un ukelele y un teclado se citaron en el escenario de El Savor, donde tampoco faltó un play-back y una canción a capella. Esto en cuanto a música se refiere, porque, además, disfrutamos en castellano, en gallego, en inglés y en esperanto.

Si en la anterior edición cerró la noche, en esta ocasión, Virginia Montaño fue quien subió el telón imaginario de MAS. Esta malagueña parece tener alma gallega, y, así, nos sorprendió con una canción, entiendo que popular, en galego y a capella, con la que hizo el silencio en la sala. Los nervios con los que se estrenara en MAS ya no estaban presentes y esta artista, dulce, risueña y humilde, volvió a darnos muestras generosas de su preciosa voz y sensibilidad. Su intervención continuó con la lectura de una reflexión sobre el ser humano, escrita el “15 de julio de 2011”, y terminó con una canción-regalo propia que escribió para una amiga con el recordatorio a modo de estribillo “La vida no consiste en privar, sino en ‘privarse’ de placer”. A Virginia le gusta MAS, pero a MAS le gusta más ella. 

Anoche hubo poca poesía recitada, en comparación con otras ediciones, pero tampoco nos quedamos con ganas de ella, como sí se quedó la semana pasada José Payan, que en esta edición se resarció con dos poemas. En el primero, una “carta” a una amiga, no faltaron búhos, peces, tigres… ni los colores de Tanzania, esos que sólo parece conocer ella.

Dos fueron las intervenciones con las que Víctor Casado nos sorprendió en MAS 9, la primera de ellas en solitario. Después de presentarnos su móvil, que nada tiene que envidiar al iPhone que él no piensa comprarse, reanudó la sección “Verdades como puños”, con la que de lunes a lunes quiere invitarnos a reflexionar sobre algunos aspectos de la era en que nos encontramos. Ayer compartió con nosotros sus preocupaciones personales por dos temas concretos: las mujeres heterosexuales sin iniciativa en el “asunto”, y el capitalismo y sus “zurullos, en general”, además de saltarse el principio hipocrático de las conversaciones facebookianas y tuentiteras para leernos una conversación que mantuvo por chat con un amigo. Después del “baile de San Vito” que llevó a cabo en la lectura para hacer unas veces de sí mismo y otras de su colega, cerró con un chiste. 

Más música. Era el turno de 7 Días, formación de la que por ahora sólo conocemos a dos de sus cuatro miembros, José Luis Melián y Judith Amaya. Él cantó un tema; ella, otro. Como en otras ocasiones, sus letras parecían un quejido ronco de rabia contenida. En sus ciudades fantasmales, hay niebla cortada por balas, una caja musical, siniestra, “con melancólica melodía que presagiaba mi soledad” y un espejo roto en el que ellos se miran como los extraños que los habitan. 

… y más, y más. Este jueves 17 de noviembre podremos disfrutar de un concierto íntimo y emocional a cargo de Fernando Maés dentro del ciclo “Jueves de autor”, organizado por Andrés Sudón en el El Savor (https://www.facebook.com/event.php?eid=306413622719595). Para dejarnos con los dientes largos y no tener escusa para ir a verlo el jueves, nos llenó los oídos de poesía con “Borrachos go home”, poema de Raúl Vacas que inspira su novísima canción “Si te quedas conmigo” y con el que la presentó. Después, una canción para ponernos un poco nostálgicos (al menos a mí), “Aunque tú no lo sepas”, de Quique González.

Los borrachos de Raúl Vacas aún daban tumbos en la memoria, cuando yo leí otro de sus poemas: “Pero aquel noviembre todo fue distinto, / yo paseaba por las noches frías / y pensaba en tus párpados…”. Maés ya lo había anunciado, así que, por alusiones, yo también aproveché la ocasión para hablar del recital “Andrés Sudón y Andrea Mazas: canciones, poemas y una relato sin ficción” (https://www.facebook.com/event.php?eid=285364158153179). Establecimos conexión telefónica con Andrés, quien, desde Madrid, nos dijo que se trataría de un “combate de boxeo”: un poeta es musa del otro, y viceversa.

Ha prometido clown, pero se presentó con un poema, cuyo título no apunté, porque, como su autora indicó, es provisional y acepta nuestras sugerencias. Carmen, Carmiña o Mentxu salió descalza al escenario y, con sus calcetines de rayas y su demoledora simpatía, nos metió de cabeza en el poema: “olisquear tu mierda es mi desayuno favorito”. El público no fue indiferente con ninguno de sus versos: prácticamente todas las líneas tuvieron su réplica, unas veces con una sonrisa de complicidad y otras, con una clara carcajada. Todo apunta a que Carmen va a ofrecernos más buenos momentos en MAS.

Sara Clark nos llevó al recreo con su música. Sus dedos hicieron migas con el piano de El Savor, que ya tenía ganas de ser partícipe activo de nuestras noches lunáticas. Sara, de cuyas canciones en inglés muchos ya pudimos disfrutar en temporadas pasadas, aprovechó su paso por el escenario para adelantar que este jueves dará su primer concierto en solitario de este curso; será en el Puerto de Chus... una muestra más de que en Salamanca sí hay una apuesta activa por la cultura alternativa en salas como las mencionadas en esta crónica. ¡Ole!

Una pausa de palabras, miradas, caladas y tragos, y volvimos como nuevos a la segunda parte de esta larga edición de MAS.

Óscar Bailongo sigue explorando con su linterna entre idiomas, lenguas y dialectos. Esta vez nos trajo el idioma “verde” e internacional, que no mundial: el esperanto, creado por el doctor Zamenhof en 1887. Mientras sonaba el himno del mismo, “La espero” (“La esperanza”), nos leyó una carta escrita por su creador a modo de declaración de intenciones. Durante su lectura, entre el público, los camaradas Víctor Casado y Alfredo Rubbenstein, llevados por la solemnidad del momento y vestidos con nariz de payaso, se pusieron en pie, mano en pecho. Después de la teoría, la práctica: Óscar se atrevió con el esperanto con la canción “La Virbovo kaj la Luno” o, lo que es lo mismo, “El toro y la luna”. Así que: ¡ole, otra vez!

Después de quedarme sin palabras con Bailongo, subió al escenario alguien a quien nunca le faltan: Ane González. Su carácter, cada vez más poético y más femenino, se entrevió en los tres poemas con los que disfrutamos. Después de uno propio, en el que se describe como un animal fuera de lugar (“pez que, ploff, se desinfla”), atendió la petición de Luis Llorente y leyó “Mandorla”, de José Ángel Valente. Entonando "Satisfaction", de los Rolling Stones, se despidió con su texto “Profunda satisfacción”. Para acercaros un poco más a la poesía de esta joven promesa, podéis leerla en http://poesiaterapeutikoa.blogspot.com/.

Del trance poético al musical con el guitarrista Darío Gómez. Adolezco de falta de formación musical, pero, para mí, en su ánimo se mezclaban culturas y tiempos, la pasión y la nostalgia de los nómadas. Con su intensa intervención, recorrí un desierto y desperté en una jaima.

Antes de esto sonreímos con Cándido Pérez. Fue una noche de peticiones atendidas, porque este cantante también dedicó su primera canción, “Miedo a la oscuridad”, a quien la solicitó, José Luis Melián. Con el segundo tema, aunque se le resistió, pudimos ver, entre equívoco y equívoco, un Cándido cada noche más cómodo en el escenario. Busca la sonrisa del público, y siempre se lleva más de una. 

MAS no se escapa nunca de las circunstancias y, esta semana, resta decirlo, son las elecciones. Éste fue el pretexto que reunió en el escenario a Alfredo Rubbenstein y a Víctor Casado, en un ficticio y jocoso careo político entre los candidatos del PESCAO (Partido Exotérico de los Sapos, Culebras, Armadillos y Ornitorrincos), Don Alfredo Pérez Rubalstein, interpretado por Casado, y del PAVO (Partido Arrabalista de Vampiros y Orcos), en la piel de Rubbenstein… Y no faltó la previa propaganda electoral, que tenía por objeto el reclutamiento para la Inquisición Española, un mensaje de “Carlos I de España, V de Alemania y VI de Primaria”. Con este sketch, se ganaron un merecido y rotundo aplauso, después de hacernos reír, y reír, y reír…

Dejó los nervios reconocidos a un lado para tocar con la maestría a la que ya nos tiene acostumbrados: Rodrigo Cuervo se atrevió en esta ocasión con una versión de Carmina Burana, de Carl Orff, después de recitar unas líneas de Rayuela, de Julio Cortázar. Terminó con otro tema que no pensaba tocar, pero Guillermo Toda, después de morderse las uñas de deleite durante la interpretación anterior, se acercó al escenario para decirle al oído que tocara más. Rodrigo atendió su petición y el placer se alargó. Me gustaría escribir más sobre su intervención, pero me subí a su música...

La novena edición de MAS llegaba a su final, pero aún quedaba una voz nueva por descubrir, la de Andy Mathews. Se presentó con tres canciones… que cantó sin preámbulos, por lo que no pude anotar los títulos. Los nervios de la primera vez en MAS no impidieron que se dejara llevar y emocionar, especialmente con la tercera canción, de la que reconoció que era su favorita.

Fue una noche variada y emocionante en la que no faltaron las sorpresas. La música y la poesía volvieron loca a la amígdala, que fue de la risa a la ternura y de la tristeza a la alegría con cada cambio. En cada edición de MAS, hay un espectro de emociones difícil de transcribir en una crónica. Es mejor, siempre, no esperar a que nos lo cuenten. El columpio empieza a moverse mientras los participantes van preparando sus próximas actuaciones. 

¡Os esperamos el próximo lunes!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Crónica MAS (8). 07/11/11

Este lunes 7 de Noviembre asisitimos a las edición nº 8 de MAS (Micro Abierto Salamanca), quizá la más completa, variada y ordenada de todas. Por lo general en MAS prima el texto ante la música, y el espectáculo suele alargarse más allá de las dos de la mañana, pero en esta ocasión música y texto estuvieron equilibrados. De hecho, comenzamos con música, ¡un cantautor que no es ni Fernando Maés ni yo (Andrés Sudón)! Se trata de Alberto Hernández Mendoza, que nos cantó dos canciones, Noviembre y Vestida de flores. Esperamos que este palentino se haga asiduo del MAS, hacen falta cantautores. A la música le siguió la poesía de Luis Somoza, que nos recitó Polofemo acelerado entre las sábanas, un relato que ya leyó el año pasado y que vuelve a enseñarnos corregido y mejorado, en el que encontramos imágenes que describen un universo alegórico.  Lo siguiente fue, directamente, fusión de música y texto, los granadinos Lucía Noguera y Rubén González interpretaron una canción a la que añadieron texto recitado, él con la guitarra y la voz, y ella con los textos y algunos coros. Después más música, Óscar Bailongo, acompañado por la guitarrista Filo, cantó en catalán, idioma en que se escribió la canción, La estaca de Luis Llach, canción muy adecuada para el momento social y político que estamos viviendo. Lástima que algunos no sepamos catalán, os recomiendo escucharla con subtítulos. Seguimos con la poesía de Elena Villarroel, que leyó dos optimistas poemas, Cima, que habla de la sensación de llegar a la cima con su cansancio y su satisfacción correspondientes, y Veleta del tiempo, que habla de los nuevos tiempos que están llegando. Me llamó la atención la claridad de sus palabras y de su voz.  A continuación música por partida doble, en la misma intervención dos guitarristas muy diferentes con mucho en común, Guillermo Toda y Rodrigo. El primero interpretó dulcemente, sin incidentes y con gran musicalidad una pieza que ha tenido que esperar para tocar, ya que cuando descubrió su partitura tenía las manos demasiado pequeñas para interpretarla. Un claro ejemplo de progreso, estamos viendo crecer como intérprete a este joven obstinado, ¡enhorabuena!. El segundo, Rodrigo, dejó a un lado la guitarra clásica para hacerse con una eléctrica con su correpondiente distorsión, con la que interpretó una adaptación de Beethoven, a pesar de que Andrea le había pedido suavidad. Llegó de nuevo el turno de la poesía, esta vez de la mano de Sofía Montero, que dedicó un poema a Michael Jackson y, a continuación, ayudada por su marioneta boxeador (según ella, parecida a Michael), se marcó un animado baile con la música del susudicho de fondo. Todo un espectáculo. Llegó de nuevo el turno de la música, aunque ya no sé qué es música y qué poesía, esta vez me tocó a mí mismo cantar un par de canciones,  Cara a la luna y Canción triste y de amor, de cuya interpretación disfruté bastante. Es más cómodo actuar cuando no presentar, y es maravilloso ver presentar a Andrea Mazas, cuya naturalidad, honestidad, belleza y desparpajo, hacen grande al MAS. Después de mi humilde actuación, llegó el descanso.
La primera actuación tras el descanso fue la de Siete días, un grupo emergente en Salamanca. Tocaron A Life y Ciudad fantasmal. En esta ocasión fueron solamente dos miembros de la banda, pero han prometido que en otras ocasiones vendrán los demás. Y, de nuevo, tras la música, la poesía; Mariela Paz Díaz que recitó un poema llamado Minotauro no es un monstruo, poema que acompaña a un espectáculo que hace poco ganó un concurso (disculpad las imprecisiones, pero no puedo acordarme de todo…), por lo que Mariela manifestó “por fin un poema mío sirve para algo”. También recitó Mis palabras son tuyas. Y, ¿ahora qué? Pues música: Cándido Pérez, que mezclando música y humor, tocó dos canciones propias muy divertidas, de las que todo el público disfrutamos mucho. Después poesía:  Koji Saraki nos leyó dos maravillosos poemas, el primero termina diciendo “cómo me pones, poesía” y el segundo es una comparación entre el suicidio japonés y la caligrafía japonesa. Maravilloso Koji. A continuación, más poesía, aunque su autor,  Víctor Casado, no quiera llamar así a lo que escribe. Lo cierto es que, sea lo que sea, a la gente nos llega, nos hace reír, pensar, y no es posible dejar de prestarle atención. Pues eso, que con gran expectación por parte del público, nos leyó sus textos titulados Oligofrenia, González, coge el teléfono, Foto colectiva, Sinfonía, Concursos de arte y Músicos callejeros. El penúltimo de nuestros participantes del MAS (8) fue Alfredo Rubbenstein, que, con un notable cambio de registro, leyó un relato en el que un asesino habla con su víctima. Sobrecogedor. Alfredo no deja nunca indiferente, tengo la sensación de que va a ser un gran novelista. Para terminar el espectáculo, tuvimos a una nueva participante, Virginia Montañao, que cantó, muy nerviosa por ser su primera vez, dos canciones propias con su preciosa y contundente voz; se lió un poco con la guitarra, que no era la suya, pero sus letras y esa voz me hacen pensar que por fin están apareciendo buenos cantautores en esta ciudad que debería estar repleta. Y con esta promesa terminó la octava edición de MAS.
Tras esta maravillosa noche de arte, comunicación y fiesta, tengo la sensación de que este va a ser un gran curso. Gracias a todos los que estáis haciendo posible esta experiencia inolvidable.


martes, 1 de noviembre de 2011

Crónica de MAS (7). 31/10/11

De camino a El Savor me crucé con Michael Jackson, unas cuantas brujas, algunos vampiros, unas pocas enfermeras y muchos vivos con la cara pintada. La noche de difuntos también estuvo rondando en Micro Abierto Salamanca (MAS) en esta edición: la palabra “muerte” se coló en algunos textos, entre el público algún que otro espectador aplaudió en calidad de zombi y yo misma hice diversas alusiones a esta grotesca festividad. Que fuera un seudopuente nos hacía presuponer que esta edición de MAS sería distinta a las anteriores: muchas de las personas habituales en este festejo semanal no estarían en la ciudad y otras que sí estuvieran preferirían quedarse en casa viendo una buena peli de terror o salir a quemar la noche con un uniforme carnavalesco. Pero si dos fiestas pueden combinarse, el resultado suele ser una fiesta mejor, y de ella disfrutamos los que anoche nos encontramos en El Savor.

Por estas fechas, en teatros y plazas de toda España, año tras año, el amor de Doña Inés salva a Don Juan Tenorio del infierno. Zorrilla está tan ocupado estos días, que en su lugar nos envió a Cadalso, quien vino acompañado de Tediato, protagonista de la obra de este autor Noches lúgubres, considerada la única obra gótica de la Ilustración española y con la que comenzamos una noche cargada de “poesía y amor”, tal como presagió el dial esa mañana. 

Dejamos a Tediato desenterrando a su amada para pasar el testigo a los poetas que anoche compartieron buenos versos con los presentes. La primera en hacerlo fue Clara Arregui, una vieja amiga de MAS y que, quienes la conocemos, imaginábamos que vendría con letras griegas en el estuche. Esta vez eligió a Giorgos Seferis, uno de los grandes poetas griegos del siglo xx, perteneciente a la llamada “Generación de 1930” y de quien, después de recitar en su idioma original, nos tradujo uno de sus poemas. Siguió con el suyo Cosas románticas, que, como apuntó, Andrés Sudón recordará, pues lo escribió y recitó en Libertad 8 hace unos meses. Cerró su intervención con un segundo texto de cosecha propia, esta vez en griego y que prometió traducirnos en su próxima visita a MAS.

No puedo dejar de reconocer mi sorpresa ante la intervención del segundo participante de la noche. Después de mucho tiempo pidiéndole que lo hiciera (prácticamente desde que se hace MAS), Óscar Martín, por fin, probó el micrófono de este espectáculo con uno de sus poemas, muy adecuado para la noche: un llanto a la amante muerta y el anhelo de un reencuentro imposible. Esperemos que ahora que se ha animado, volvamos a verlo pronto entre nosotros en El Savor.

Como yo siempre he sido más amiga del libertinaje del Don Juan de Molière, aproveché para leer el monólogo con que se abre la obra de teatro ¡Hombres!, de T de Teatre, antes de pasar el testigo al puertorriqueño Joan Corcino, poeta que también ha demostrado ser ducho en lances poéticos. En esta ocasión, eligió cuatro textos para conquistarnos: Gogol, Desnudo 2, Desnudo 3 y A propósito de los ojos. Del tercero de ellos, anoté el que, según recuerdo, es el verso final: “Todo gravita en una elipsis perfecta”; al finalizar MAS, Corcino nos desveló a algunos su gusto por la historia de la Física. 

Entre esos “algunos” estaba Alfredo Rubbenstein, que fue el siguiente de la pequeña familia de comediantes que anoche llenaron de vida el escenario de El Savor. Después de unos perspicaces y sagaces consejos comerciales que mezclaban crítica con humor, leyó su relato La existencia de los sorianos, que acompañó de un croquis de lo que vendría a ser un soriano tipo y que repartió entre el público para que se hiciera una idea de la clase de sorianos con los que se relaciona el payaso de MAS. Habida cuenta del esbozo anatómico que nos mostró, parece que cuando Rubbenstein avisó de su llegada a Soria, sus habitantes dejaron que los extraterrestres invadieran la ciudad para que fueran ellos quienes lo recibieran.

Máximo Somolinos tomó ejemplo de Ane González y subió al escenario armado con su bolso, no fuese a ser que… pero no fue de él de donde salieron los cuatro poemas que leyó. Al recuperar el primero, No prometo, pensó que es uno de esos que la boca de Luis Somoza le daría el énfasis y la rabia de juventud con el que quizá él lo pensó. “Me da miedo la soledad, pero más miedo me da que tu cuerpo se acabe.” Así termina Páginas para salvarnos, el segundo de los textos que recitó, antes de pedir una silla para ponerse cómodo y proseguir con dos poemas. El último de ellos, Problema 3, ya lo había leído en alguna otra ocasión en MAS, pero es de esos que siempre se agradece volver a escuchar: se quedan en algún lugar de la memoria y se rescatan cuando se redescubren como si fueran nuevos, porque parecen nuevos cada vez. Quienes nos quedamos con ganas de más, esta noche tenemos una cita: Máximo Somolinos, Luis Llorente y David Calabrés volverán a El Savor con buena poesía y buena música (aquí tenéis el enlace a este evento).

Tal como a Somolinos le hubiese gustado escuchar, o leer, su primer poema, así procedió Luis Somoza con sus cuatro textos, directos, intensos y brutales (tendría que consultar el significado de “brutal” en el diccionario, pero la intuición me dice que todas sus acepciones pueden valer para los textos que anoche Somoza compartió con nosotros). El punto final a líneas como “… y le piso la cabeza para que no olvide que me llamo Luis” o “No estaría mal… que todo estallara”, que dibujaron una cierta mueca de terror en la cara de los asistentes en esta edición de MAS, lo puso un relato bélico ambientado en Afganistán. 

Los participantes de esta edición, en número menor al que estamos habituados ya en MAS, dieron extensas muestras de su talento. En todos ellos vimos confianza en el escenario, empatía con el público, humildad y, sobre todo, ganas de pasar un buen rato entre amigos compartiendo arte. Esto nos lo enseñaron por doble partida Clara Arregui y Alfredo Rubbenstein, que se reencontraron ante el micrófono para cerrar la noche son el sainete El asesino siempre es el mayordomo, escrito por el mismo Rubbenstein.

Fue una noche cien por cien poética, pero con promesas de buena música: también en El Savor, el jueves Marwan presentará su nuevo disco (accede al evento aquí) y el viernes continuaremos dándole guerra al espíritu con los mejores ritmos de Habana Abierta (más información aquí).

Os esperamos el próximo lunes para seguir riendo, bailando, escuchando, soñando, añorando… en definitiva, para seguir celebrando la vida.

viernes, 28 de octubre de 2011

Crónica de MAS. (6). 24/10/11

Este pasado lunes pudimos disfrutar de un MAS (Micro Abierto Salamanca) como siempre hemos imaginado, un MAS con todos los ingredientes que queremos consumir los que demandamos arte alternativo, no institucional, real: diversa, divertida, emocionante y festiva fue la velada de anoche, que se extendió hasta las dos de la mañana, a pesar de lo cual el público fue en todo momento respetuoso y generoso con sus aplausos, palmas y atención en general al espectáculo.

La noche comenzó con poesía y luz, Sofía Montero se puso sus guantes de "sofiluz", unos guantes de lana con lucecitas de colores intermitentes en los dedos, y nos recitó de memoria su Nocturno. Sofía tenía previsto recitarnos también Aletéos, pero la magia de la luz hizo desaparecer el texto de su memoria. Esperamos que lo recite en otra ocasión con los guantes de luz y sus movimientos en la oscuridad. Las siguiente participates, Almudena Torres y Elena Villaroel, aprovecharon sus apellidos y su amor por la literatura para hacernos una bonita declaración de intenciones titulada Dueto Torres y Villarroel, en la que compartieron con nosotros el por qué de su afición por la poesía. Después de esta intervención de 17 minutos, aproximadamente, se fueron de El Savor durante la actuación de nuestro siguiente participante, Óscar Bailongo, que esta vez nos sorprendió cantando en eusquera, con playback de fondo (y voz en directo, se entiende), una canción titulada Cuatro tejados y otra canción a capella titulada Pincho de tortilla. Grande Óscar Bailongo. A nuestra siguiente participante tuvo que gustarle bastante la intervención de Óscar, ya que nos tiene acostumbrados al uso del eusquera en los títulos de sus poemas. Pero Anne González esta vez comenzó con un poema titulado en inglés, continuó con otro titulado en castellano, La Terminal y terminó con uno sin título, en una intervención corta y contundente, como nos gusta a los participantes del MAS. A continuación un poco de música instrumental con Rodrigo, que se preparó una obra que, en sus diferentes partes, representa las etapas de la vida de un ser humano. Tras esta obra improvisada pero fundamentada, leyó un texto sin título. Como Rodrigo siga componiendo música y escribiendo poesía corre el peligro de convertirse en cantautor... El que ya no tiene salvación es Fernando Maés, un auténtico y sólido cantautor, que ahora también es minero de música, ya que ha extraído la melodía que contiene el poema de Raúl Vacas Borrachos go home, convirtiéndolo en la preciosa canción Si me quedo contigo. Seguimos con música instrumental, Fran nos obsequió con parte de la banda sonora de la película Once tocada con su ukelele electrónico. El siguiente participante, Luis Somoza nos leyó dos poemas con esa claridad que le caracteriza, el primero titulado El pasodoble de una rana acompasado por el movimiento del sol, y otro sin título pero con contenido generoso. Antes del descanso tuvimos una intervención muy especial, Los tres en raya, un grupo formado por los cantautores Álvaro Laguna, Dani Fernán y Petete, que están de gira por la piel de toro y aprovecharon para conocer el MAS, ya que al día siguiente, martes, tocaron en El Savor (por cierto, haciendo un concierto sublime). Los tres en raya tocaron tres canciones, una de cada uno de sus componentes, derrochando alegría, sur, poesía, destreza musical y buen rollo en general. Tras esta maravilla nos fuimos al descanso.

Cuando terminó el recreo, el primer participante de la segunda parte fue Emilio Papel, cuya intervención fue un poco diferente a sus intervenciones anteriores. Esta vez recitó poco, porque nos contó cómo y por qué compuso los poemas que leyó, Traspaso y Empeño. Emilio forma parte de la Sociedad Psicogeográfica de Salamanca, un grupo de arte contemporáneo de prestigio internacional, que en Salamanca ha hecho intervenciones tan importantes como poner los poemas de Emilio en los espacios publicitarios de las paradas de autobús. Para más información visitad http://sociedadpsicogeografica.com/. Este lunes hubo bastante música en el MAS, el siguiente participante fue Guillermo Toda, guitarrista tenaz, que nos tocó dos piezas mostrando de nuevo una notable mejoría; si sigue así pronto no habrá ningún incidente durante sus ejecuciones.

A continuación salió al escenario de El Savor Víctor Casado disfrazado del héroe bohemio y literario de Emilio Papel, y nos leyó tres poemas, No me adapto, Gente obsesa y Sin título. A mí personalmente, me encanta que los participantes nos mezclemos y hagamos alusiones unos a otros, así es como realmente se hace interesante y divertido un micro abierto, lo digo por la alusión de Víctor al héroe de Emilio. Nuestra siguiente participante, Dulce, también hizo destacar otra de las facetas de un micro abierto. Ella llegó al Savor para presenciar como público el evento y le entraron ganas de salir a escena, era su primera vez y estaba muy nerviosa, pero yo sé que esos nervios se convierten en adrenalina, una droga natural y maravillosa a la que estoy enganchado. La siguiente fue María de Miguel, que esta vez nos leyó un poema: Let me entertainment you. Tras María le tocó el turno a Andrea Mazas, nuestra presentadora habitual, que, además, es poeta, y de las buenas. Nos leyó poesía de uno de sus poemarios inéditos, el cual había regalado firmado por ella y le había sido devuelto, con todo lo que eso significa. Andrea es poesía en sí misma, como le diría Gustavo Adolfo.

A continuación tuvimos más música, esta vez una rareza, El Cote nos mostró un delicado instrumento, la calimba. Para él fue toda una experiencia, porque es percusionista y está acostumbrado a estar atrás, y no a que todos le miren, como le pasó este lunes. Muy bonito el sonido de la calimba y la interpretación de El Cote. Otra curiosa intervención fue la siguiente, Miguel Ángel, un estudiante de segundo de filosofía que nos leyó dos de sus reflexiones a las que no se atreve a llamar poesía, pero que tienen gran contenido poético. Para terminar, Miguel Ángel improvisó una de esas reflexiones y llegó a semidesnudarse. Para mí Miguel Ángel es otro de los nuevos y muy interesantes descubrimientos de este curso.

Ya cerca del final, le llegó el turno a Richard, que cantó dos canciones, La quiero a morir de Manzanita y una compuesta por él mismo dedicada a un gaditano que "se ganaba la vida de una forma peculiar", según él. El penúltimo participante fue Máximo Somolinos, de cuyo ipod nos leyó Tránsito y Para pisar demasiado. El último en participar fui yo mismo, Andrés Sudón, que quería resarcirme de mi actuación de la semana pasada, y repetí mi nueva canción Amores indoloros. También canté Pan para las larvas acompañado por Los tres en raya, todo un lujo cantar con estos tres grandes que al día siguiente hicieron un conciertazo ahí mismo, en El Savor, donde os esperamos la semana que viene para seguir disfrutando del arte, los refrescos, la comunicación y la compañía de personas que prefieren divertirse, aunque sea de vez en cuando, de forma bohemia y litetaria, como diría Emilio Papel.

jueves, 20 de octubre de 2011

Crónica de MAS. (5). 17/10/11

Hacía dos semanas que no presenciaba MAS (Micro Abierto Salamanca), pero he seguido las crónicas escritas por Andrea Mazas, y he podido leer que ya está consolidada esta iniciativa tan necesaria en una ciudad llena de juventud, arte y cultura. Por lo general, la juventud se asocia a fiesta y desfase, pero hay algunos que preferimos hacer nuestra fiesta rodeados de música y literatura, en vez de asistir a una barra libre con música y alcohol de dudosa calidad. Somos bohemios y sibaritas, somos los raros, y somos muchos. Esa fue mi primera impresión este pasado lunes cuando subí con Andrea al escenario y vi el precioso paisaje de las caras de las personas como si de un jardín de flores se tratara. Bien es cierto que estaba enfermo y no pude disfrutar al cien por cien, pero fue un gran placer ver a los de siempre y conocer a los nuevos. 

El espectáculo comenzó con María Cota, que nos leyó un breve relato nutrido de imágenes sugerentes que rápidamente pasaban por nuestros cerebros ávidos. En segundo lugar, la poeta Anne González nos leyó tres poemas en los que demostró, como había prometido, que no es cursi en absoluto. Tras Anne, vino la primera intervención musical, Richard, quien con gran entusiasmo nos cantó Lucía, de Serrat, y un tema de Paolo Mutini. No voy a comentar el incidente con el testículo; hay cosas que es mejor presenciar. El siguiente fue el poeta Luis Somoza, que anunció un cambio de ritmo y estilo. Nos recitó dos de sus poemas, el primero acerca de la cobardía y el segundo fraseado como un rap. El siguiente participante fue Rodrigo, un talentoso guitarrista que nos sorprendió con dos poemas, Rebeldía y balas. Ha prometido que cuando se recupere de las uñas, volverá a tocar la guitarra. También nos leyó Él y ella, historia de, inspirado en un cuadro que vio en clase de retrato. 

Los que llevamos años disfrutando de la escena underground de Salamanca agradecemos la llegada de nuevos activos prometedores, como es el caso del siguiente participante, Óscar Bailongo, que comenzó su intervención saludando en varios idiomas y, a continuación, nos cantó una canción en chino que aprendió este verano en Taiwán. El siguiente es ya un veterano de MAS, Fran Álvarez, una persona admirable que tiene el gesto de compartir sus vivencias de superación personal con sus poemas. Nos leyó tres de ellos, el primero Corriendo al vacío, en el que describe una situación angustiosa, "un desierto de ideas flojas". El segundo se titula El sueño, en el que le cuenta a una amiga sus sensaciones después de un desliz nocturno con ella. El tercero se titula Prohibido prohibir. El núltimo de la primera parte fue Fernando Maés, que aseguró que él sí que iba a ser cursi, y al menos lo fue en su primera canción, Desde el 82, y fue bellamente cursi. Su segunda canción es una de esas que haces y guardas en un cajón, de vez en cuando esas canciones salen del cajón y hay que cantarlas. Esta es una dedicada "al día que me vaya", una canción sencilla y directa que creo que debería incluir en el repertorio de su próximo concierto, el día 17 de Noviembre en El Savor. Después de Fernando pasamos al descanso.

Tras los cigarros y las conversaciones continuó el espectáculo, esta vez con teatro, de la mano de Dante Gabriel Rossetti y John Miller, que aprovecharon una escena improvisada para recitarnos varios poemas en inglés. Iban las dos muy guapas vestidas de literatos de época. El siguiente fue uno de esos nuevos activos prometedores, Víctor Casado, que, de nuevo en calzoncillos y con la cara y el pecho pintados a rotulador, nos cantó a cappella una canción de uno de esos grupos que él conoce y admira. Tras Víctor, tuvimos a un veterano activo prometedor (y dador de promesas), Emilio Papel, que repitió uno de sus héroes mundanos, el Bohemio y literario, muy ad hoc. Luego nos mostró por primera vez a otro de los héroes mundanos de su galería, el Miserable y falso. 

En el escenario dije que los que vamos a MAS somos los raros, y que somos los mejores, porque los demás están haciendo un intento por ser como el resto, cuando nosotros, los raros, sabemos que el camino es ser quienes somos, por muy extraños que nos parezcamos a nosotros mismos. Es el caso de Alfredo Rubbenstein, el siguiente participante, que cada vez se le ve más cómodo siendo como es; incluso es capaz e salir al escenario sin haber preparado nada. Ya no le hace falta; él es un espectáculo en sí mismo; eso sí, cuando se lo prepara, la prepara. 

Es de agradecer ver a gente de mucho talento en MAS, sobre todo poetas como Somoza, Papel o Llorente. Luis Llorente fue el siguiente que actuó. Luis ya no necesita leer lo que recita, en su cerebro habitan docenas de poemas, quizá centenares. Sólo tiene que cerrar los ojos y lentamente extraer el poema para depositarlo en nosotros. Grande, Luis Llorente. La penúltima participante fue María de Miguel, que con pétreo desparpajo se marcó un monólogo de humor en el que nos contó las desventuras sexuales que vivió con su ex novio Paco. Por suerte, después supimos que se trataba de ficción. El último en actuar fui yo, Andrés Sudón, que, a pesar de estar enfermo, me atreví a subir al escenario a cantar mi última canción. He de admitir que mi intervención fue pésima, ya que tenía los oídos taponados, y no oía que estaba tocando y cantando demasiado fuerte; las caras abajo estaban medio arrugadas ante el griterío que estaba preparando. Como la gente es muy maja conmigo, todos me dijeron que muy bonito, pero yo sé que fue un asco y quería dejar constancia de ello.

Y así terminó la quinta edición de MAS, un proyecto que nos une, nos junta, nos mezcla y nos hace reproducirnos. Es una suerte haber encontrado a toda esta gente que asiste cada lunes. Si aún no has venido nunca, aún hay un poco de hueco para ti, ya seas artista o espectador.

martes, 11 de octubre de 2011

Crónica de M. A. S. (4). 10/10/11

"Siempre me vienen sombras de algún canto / por el que sé que no me crees solo. [...] sombras de un canto ya casi corpóreo." Con el poema que abren y cierra estos versos, perteneciente a Don de la ebriedad, de Claudio Rodríguez, dio comienzo la velada de M.A.S (4). En la libreta donde apuntamos a los participantes de cada lunes, los nombres fueron tomando cuerpo a lo largo de la semana, porque, de algún modo, M.A.S. ocurre de lunes a lunes (y no de lunes en lunes), y se hace corpóreo en cada edición en el Savor. 

Pues bien, anoche en el cuaderno había una multitud de cuerpos... dieciocho, para ser más exactos, a los que se sumaron otros dos más, que nacieron, de forma espontánea, del calor de los otros... de los de los artistas y del público, "profesional" y numeroso.

El primer habitante del escenario fue Sofía Montero, quien nos presentó a uno de sus muñecos. A él dedicó su primer poema, "Chuli, chuli, chuli... chuli-chá". Después anotó que se iba a "poner seria", por eso del "rollo poético" y leyó un segundo poema; no era nuevo ni era la primera vez que lo leía, pero aclaró que ella tiene por costumbre repetir aquello que le gusta. Su compañera, casi inseparable, de este tipo de saraos, Luz Mercedes Orrego, le tomó el testigo para dibujarnos un pájaro de palabras, con la ayuda de los consejos poéticos que Jacques Prevert reúne en "Para hacer el retrato de un pájaro". Con la voz de Luz sobrevolando aún el "gallinero", salió a escena Luis Somoza, que casi se come el pájaro, además del escenario, con su poema "No había nada de amor". Avisó: "Voy a leer este poema porque ya no me quedan más cojones". Con la cita inicial el texto ("[...] hay gente que gasta cantidades ingentes de energía en ser normal") y con la puesta en escena, se convirtió, a juicio de muchos, en una de las mejores actuaciones de la noche (podéis haceros una idea aquí). A continuación, estrenó tablas Cándido Pérez, quien, a pesar de estar "desaprendiendo a hablar", hizo de nervios corazón para cantar, primero, una balada y, después, un tema que él mismo definió como "un poco más freak". Me empeñé en presentar a la siguiente en hacerse con el micrófono como Mariela, pero en realidad era Almudena Torres. Su texto, "Llévame más allá del cielo", dio un revés a mi cuaderno: apunté "romántico", después lo taché y encima escribí "¿erótico?". Tal vez no hubiera nada romántico ni nada erótico en frases como "Hacía tiempo que nada me hacía sentir viva, pero aquella noche todo encajó", en cuyo caso podría pensarse o que ella quería ser ambigua o que yo... en fin.

Guillermo Toda quería salir pronto al escenario porque la noche le empezaba a quemar las ganas... Así que, después de sus escalas habituales, tocó un tema clásico con una guitarra que sentía ajena y con la que, según apuntó, no consiguió llevarse bien del todo... algo que los demás sólo notamos porque él lo dijo. De Toda a Cries, que enmendó mi equivocación (y cabezonería) anterior al decir que, en realidad, ella era Mariela. Como carta de presentación en M.A.S. eligió un poema que escribió cuando tenía 15 años, cuando creía que el amor era "algo hermoso" que no nunca implicaba "frustración sexual". Adolescencia, dulce adolescencia... con la que continuó la noche, porque Ane González tomó el escenario, armada con su bolso y sus tacones, para recitarnos sus dos últimas composiciones, además de unos versos de Miriam Reyes que esa tarde la habían transportado a una canción. De ellos, salvé este: "entrégate a la esterilidad del fluido contenido" (el poema completo puede leerse aquí). Así llegamos al ecuador de la noche, con Guadalupe de la Cruz y Paula Campos, que cerraron la primera parte de M.A.S. con una versión a dos voces de la canción "Knockin' on heaven's door", de Bob Dylan.

A la vuelta del descanso, reanudamos la fiesta con (elíjase el término que más se prefiera, u otro alternativo...) el casi performance o la parafernalia (un lienzo, una guitarra, dos micrófonos, un atril, papeles, tropiezos...) de Richard: dos poemas inspirados en dos dibujos de Alfonso Pina y tres canciones ("Podré olvidar", "Otra vez el mar" y una más de la que en la anterior edición de M.A.S. olvidó parte de la letra; con este bis se quitó esa espinita). Salvador Méndez había consultado las claves de Google para hacer un buen monólogo: tema de interés general y actualidad. Así, él, con la templanza de los veteranos, vino a hablarnos de las mudanzas, en concreto de la primera de todas: el abandono del nido (estrategias maleteras de los padres, tupperware de las madres, novias con mucha ropa y poco más...). Redoble de tambor largo porque sube al escenario Emilio Papel para recitar con su ímpetu y su afeite característicos los rasgos del cuarto tipo de su Monografía heroica, "Héroe hispano bizarro"; su voz saldrá de los versos cuando los leáis en este enlace. El que ya se ha convertido en uno de los artistas habituales de M.A.S., esto es, Víctor Casado, aprovechó su intervención para leer un poema de creación propia con el que hizo una llamada de atención al bullying y reivindicó el derecho a un mejor sistema educativo. Después de esto, probó la guitarra, se quitó la camiseta, la tiro al público y "tocó" unos acordes de Nirvana a "grito pelao". A esta peculiar improvisación, siguió un chiste y prometió más, aunque eso ya será el siguiente lunes...  

... pero sí tuvimos más todavía. Ahora era la maestría de Rodrigo quien tomó la palabra con su poema "El telar" y la guitarra con (quiero recordar bien) "Leyenda", de Albéniz. De lo clásico a lo contemporáneo que revela el estilo de María de Miguel,  quien nos asomó a uno de sus libros leyéndonos dos poemas: seguridad y belleza en el escenario para recitar algunas "mentiras" cotidianas del hombre/ser humano. Tal vez más mentiras, las propias que nos creemos a ciertas edades, nos trajo Diego Palacios en su poema "de instituto" (sic): ¿por qué ella siempre elige al más imbécil de la clase?... todo un clásico. Se intuía ya el final de la noche, pero todavía nos faltaba el procaz Alfredo Rubbenstein. Antes de leer su drama La guerra de nuestros hijos, consiguió que las risas invadieran la sala con su preámbulo, unos "consejos comerciales" de los supuestos patrocinadores de su actuación... La nota final la pusieron José Luis Merchán y Judith Amaya, unos jóvenes pero prometedores músicos que están en plena formación de su grupo Siete Días y que aprovecharon la ocasión para probarse y probarnos. Lo hicieron al son de sus guitarras eléctricas con dos canciones: él cantó "Ciudad fantasmal"; ella, la balada "Melancólica", temas de tonalidad negra, sobre la soledad, la incomprensión, del extraño que nos habita...

La presentadora estaba diciendo que la velada ya había finalizado. Nada de nada. Un chico salió de entre el público para interrumpir la despedida y hacernos saber que él también quería cantar una canción. Lo hizo con una mujer; la canción, algo chirigotesca, un homenaje a esos "trabajadores de las esquinas" que son los camellos... Con ellos (que me indicaron que en esta crónica atenderían al seudónimo Maquiavélico) y con el público acompañándoles en el estribillo con varios "ay, ay, ay" llegamos, entonces sí, al final de esta larga (pero espléndida) cuarta edición de M.A.S. en el Savor... y con estas palabras, al punto y final de esta larga (sin más) crónica.

  

martes, 4 de octubre de 2011

Crónica de M. A. S. (3). 03/10/11


Empiezo a teclear esta crónica del mismo modo que ayer esperaba a que público y participantes fueran llegando al Savor: comiendo una manzana. Las primeras personas tomaron asiento a eso de las diez y poco a poco se fue formando un nutrido grupo en la puerta del local. Uno no sabía si hablar con los que ayer descubrieron M. A. S., con los que regresaron después de unas “vacaciones” o con los que ya se han ganado el título de veteranos a golpe de verso, canción o etcétera.

La noche de ayer fue la de la poesía. Al poema de Vicente Aleixandre, con el que Paula Campos se presentó, siguieron uno de Cesare Pavese (“Cinco de junio”), elegido por Ane González (podéis seguirla en http://poesiaterapeutikoa.blogspot.com/) como antesala de “Risa cruel” y “Domingo”, de creación propia. La que escribe esta crónica, Andrea Mazas, para zafarse de la apuesta que en la edición anterior se hizo sobre si sería o no capaz de cantar, leyó su texto "Convivencia", no sin amenazar con arrancarse por jarchas si la apuesta persiste... 

Más noche, más poesía. Llegó el turno de Víctor Casado, que nos presentó al poeta que le está creciendo, primero, con un poema de amor y, después y para regocijo de todos, con una sátira, “Margaritas, ostia, puta”, con el que el humor hizo su aparición en la sala. Algunas greguerías de R. G. de la Serna y ciertos micropoemas de Ajo sirvieron de intermedio entre un participante y otro. 

Tras increpar un poco al público, el atrevido y espontáneo Richard, después de contar un chiste, se puso romántico con “La quiero a morir” y una canción más, cuyo título no alcanzo a recordar, pero sí que la letra es de un amigo suyo, alfarero y poeta (buena mezcla). El chiste de Richard fue el segundo de la noche, porque antes Víctor Casado no tardó en salir al escenario, esta vez como espontáneo, después de haberse bajado de él para contar un microchiste. A Richard siguió el intrépido Emilio Papel, quien nos trajo el tercer tipo masculino de su monografía heroica; esta vez fue el turno de “Héroe popular mediático”, que podéis leer en su blog. 

Más noche, más música. Rodrigo se hizo con la guitarra de Guillermo Toda para tocar su tema instrumental “Retales”, última pieza musical de la noche, después de leernos uno de los poemas que conforman su colección Textos de odio. M. A. S. llegaba así al final, que, en esta ocasión, rompió la “tradición” de terminar con música para hacerlo con el incombustible Luis Somoza; el poema con el que escribió el “hasta el lunes siguiente” a la noche fue “El aliento de Buda”, con el que ya hace tiempo se estrenó en esto de los micros abiertos en Salamanca.

Así, con menos participantes de los habituales pero con un público entregado a pesar del inicio del curso, transcurrió la que fue la tercera edición de M.A.S.